Rebuscando en google un día me llegó un artículo con el título "Ten cuidado que si lees este articulo quizá me tires el ordenador a la cabeza".....así que bajo esta perspectiva no me quedo otra que leerlo y quizá no en todo pero si en un 99% estoy de acuerdo con este colega de profesión.
Los coaches no tenemos varita mágica solo hacemos uso de una herramienta muy potente de consciencia, para que el cliente sepa en que momento esta de su vida y a partir de ahí tenga una apertura a nuevas posibilidades. Un cambio interior es mucho más profundo que unas sesiones de coaching o terapia....es una VIDA ENTERA....el coaching es como empezar en parvulitos, luego hay que seguir con primaria, secundaria...etc...hasta el fin de nuestra existencia decidimos seguir creciendo y hacia donde queremos seguir creciendo. No se cambia de la noche a la mañana y quizá soy muy categórico pero incluso habrá cosas que no consigamos cambiar nunca....o si...
A continuación os dejo el articulo que no tiene desperdicio....Que pensais???? Abrimos debate constructivo???
EL COACHING UTILITARISTA ES NOCIVO
Me dedico a la práctica del coaching desde hace cuatro años y tengo serias dudas sobre esta disciplina. Hace poco leí una entrevista que le hacían a un coach con bastante “éxito”, prefiero omitir su nombre. Decía que si en seis sesiones no había conseguido lo que su cliente demandaba, le devolvía el dinero y renunciaba al proceso. Visto así, parece un profesional buenísimo.
¡Basta ya de hipocresía, de charlatanería barata y de aprovecharse de las personas! ¿En seis sesiones, es decir entre seis y nueve semanas, alguien puede “arreglar” su interior? Clarificar objetivos, analizar el presente, sopesar diferentes opciones y actuar es relativamente sencillo. Para esto no hace falta coaching. Lo hacemos cada día. La dificultad viene cuando hemos de tomar conciencia de los aspectos de nuestro interior que nos impiden, o impedirán, conseguir ese reto que tenemos por delante. Y esto vale también para el coaching de equipos.
¿Seis sesiones? ¡Qué fácil es engañar al necesitado! Peor aún, ¡qué difícil es que tome conciencia de que ha sido engañado! Me gustaría saber cuánto cobra por sesión uno de estos coachers. ¡Ya está bien! ¡No engañes a tu cliente prometiéndole resultados rápidos! Le darás una pastilla pero no le facilitarás que mejore su interior.
Y es que esta orientación hacia resultados, que te meten en la cabeza la gran mayoría de escuelas donde te puedes formar como coach, solo hace que construir una sociedad mucho más patológica. Eso sí, con seis sesiones me aseguro que vuelvas a solicitar mis servicios no tardando mucho…
¡Pero si mi coach me motiva mucho! Esta es otra de las funciones del pesudocoaching: ¡No te preocupes, Miguelito, que yo te facilito que descubras tus fortalezas y tus talentos, ya verás cómo te motivas! ¿En seis sesiones? ¿Realizando un test? ¡Que no, hombre, que no, que el coaching ha de ser algo más serio! ¡No seas un motivador superficial!
Ahora entiendo porque hay coachers que te dicen que puedes lograr lo que te propongas: ¡Seguro que consigues encontrar trabajo! ¡Confío plenamente en ti y estoy convencido de que adelgazarás veinte kilos en cuatro meses! ¡Ya verás como en seis sesiones, consigues gestionar el aula sin problemas! Etcétera… ¡Solo tienes que identificar qué tienes que hacer, yo no te lo diré! -se le explica al cliente y este se lo cree.
¡Entérate coach utilitarista: para que tu cliente se sienta feliz, que es lo que cualquier persona persigue, se ha de centrar mucho más en el “Ser” que en el “Hacer”. ¿Sabes qué es eso de centrarse en el “Ser”? Exacto, que el cliente comprenda que es mucho más importante en lo que se va convirtiendo durante el proceso que conseguir el resultado que persigue. Es decir, que identifique dónde radica su identidad y que comience a vivir de acuerdo a ella. Entonces sí que conseguirá prácticamente todo lo que se proponga, si es factible, que esta es otra. Hay coachers que te hacen creer que no tienes límites.
¿En seis sesiones alguien puede trabajar su identidad? Claro que no. Por eso no entran en el interior de su cliente. ¡Aún recuerdo la cara que me puso mi formador en coaching y lo que me contestó cuando le pregunté por las creencias!
En esta época sobran los gurús del resultado rápido, que encima pretenden convencernos de que esto es lo bueno para el cliente. De hecho, habría que juntarlos a todos en una isla durante varios años y que se hagan terapia entre ellos a partir de procesos de seis sesiones…
¡Qué levante la mano y me conteste el profesional del coaching que ha trabajado con profundidad su interior en seis sesiones! Ni aunque fueran de cinco horas de duración cada una. Ni en seis sesiones ni nunca. Si lo hubieran hecho no dirían sandeces. ¡Y si no han trabajado su interior, cómo van a ser empáticos…!
Si el cliente es inteligente, querrá que yo, como coach, profundizara más en sus malos hábitos, en sus creencias limitadoras y en sus juicios al respecto.
Un proceso de coaching es como la reforma de un edificio. No se eliminan sombras, sino que hay que abrir huecos para que entre más luz. Hay que apuntalar los pilares (fortalezas y valores). Hay que reforzar bien la estructura (potencialidad específica). Solo arreglando la fachada, que se tarda seis sesiones, no vale. O arreglas el edificio por dentro o saldrán grietas continuamente. También hay que construir una buena cubierta para cuando llueva (recursos para que el cliente no solicite mis servicios al poco tiempo). En fin, podría estar escribiendo líneas y líneas, pero creo que ya lo he dicho muy claro.
Para terminar, yo, como coach, no debería decirte que hagas nada en concreto, pero me voy a saltar esta norma. Al fin y al cabo no soy de los de las seis sesiones: ¡Huye de este tipo de coaching, es excesivamente nocivo para tu vida, no hará más que crearte dependencia y autoengaño!
José Carlos Arroyo
Coach, asesor filosófico, consultor de RRHH y escritor.